17 Dec

Esculturas y dibujos muestran la faceta más íntima del arquitecto Santiago Calatrava

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El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró ayer la primera retrospectiva dedicada a los dibujos y esculturas del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.

Más de un centenar de obras desarrolladas en el campo de la experimentación formal, de investigación y búsqueda, en el que se expresan en toda su libertad y rigor las inquietudes estéticas del constructor, según explicó el director del museo, Kosme de Barañano.

Calatrava, quien duda de su capacidad creadora en este campo, confesó estar muy interesado en la reacción del público tras conocer esta selección.

El arquitecto valenciano de mayor proyección en el mundo, Santiago Calatrava, contempla ahora una parte de sí mismo en el IVAM.

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Esculturas y dibujos que, hasta el momento decoraban las paredes y rincones de su casa, ahora presiden la sala exterior del museo valenciano. Jamás pensó en ellas como parte de una exposición, sino más bien como otra forma de expresión artística más libre y no ligada a las necesidades físicas o a la exigencia funcional del objeto.

Se trata de más de un centenar de obras en torno a los principales paradigmas de su producción: equilibrio, movimiento, flexibilidad, suspensión, biomorfismo y, ante todo, cuerpo humano. Claves presentes en mayor o menor medida en toda su obra y que ahora organizan elocuentemente los objetos.Esta es la primera retrospectiva dedicada a los dibujos y esculturas del artista.

Hasta el momento su trabajo como ingeniero y arquitecto ha copado la atención de comisarios e instituciones. Sin embargo, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Arnaldo, se interesó por mostrar la cosmovisión de un «creador multiforme».

Íntimo recorrido

Veinte años de trabajo a través de 51 esculturas, 80 dibujos, 5 desplegables de gran tamaño y 15 cuadernos de dibujos. Un íntimo recorrido por la faceta menos conocida de Santiago Calatrava, aunque no por ello menos valiosa.

Una faceta que le ha permitido establecer un diálogo: «Entre mí y mí mismo y siempre con muchas dudas sobre mi capacidad para expresarme a través de la escultura y el dibujo», según explicó ayer durante la presentación. La muestra supone un gran estímulo para este artista que  se mostraba muy interesado en conocer y observar la reacción del público ante esta parte tan desconocida de su producción.

Según el director del IVAM, Kosme de Barañano, los dibujos muestran la habilidad técnica del arquitecto valenciano y cierto anticipo de sus creaciones arquitectónicas. Además son «expresión de emoción» de este creador valenciano, Premio Príncipe de Asturias de las Artes y conocido por sus grandes creaciones arquitectónicas, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, la estación del aeropuerto de Lyon o la Estación de Stadelhofen de Zurich.

Calatrava asegura que la arquitectura supone una «dimensión más potente y más fuerte en cuanto a la escala» pese a que es necesario entenderla como un arte y, en consecuencia también lo es la ingeniería. Así, en el dibujo se encuentra la «parte más íntima» y en la arquitectura su proyección.

Acompañado en la presentación por su esposa y su hija, el arquitecto e ingeniero destacó la influencia que desde muy joven han tenido las matemáticas en su creación, además de otras artes, como la música de Bach o de otros artistas como Eduardo Chillida, Pablo Picasso y el propio Julio González, que da nombre a la sede principal del IVAM.

La selección, que podrá ser contemplada hasta el próximo 26 de agosto, ofrece una visión global de sus esculturas y dibujos a través de cinco capítulos. «El ojo como canon» abre la exposición presentando este motivo que tan vital es en la obra del arquitecto, como se muestra en la escultura «Standing bird».

En «El espejo del equilibrio» se encuentran las piezas escultóricas en las que ensaya con «relaciones de equilibrio entre masas sometidas a empujes que alteran su sistema estático». «Sinergia. Formas y modulación de energías», «Máquinas biomórficas» y «El laboratorio de la levedad.

Movimiento y proporción» acogen las grandes piezas, las móviles, y retoman el tema planteado al comienzo de la exposición con la escultura «Winking eye», obra biomórfica que sinula el movimiento de un gigantesco ojo de latón que cierra y abre sus párpados.

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