23 Dec

Arquitectura abierta

morrison_art

Es evidente que el título de este artículo es una figura literaria, pues a pesar de que las entidades financieras nos involucramos cada vez más en el negocio inmobiliario,
no creo haya llegado el momento de publicitar que uno de nuestros valores fundamentales sea que las instalaciones y oficinas tengan uno u otro diseño arquitectónico.

Éste es un término cada vez más utilizado por el sector bancario para definir su propuesta de valor en gestión del ahorro. Entendemos por arquitectura abierta la oferta de productos a los clientes no «fabricados» por las entidades del grupo.

De esta forma se pretende destacar la independencia del asesor al seleccionar el mejor producto en el mercado frente a los intereses puramente económicos de cuál es el que mayor ingreso le proporciona.

Pero la pregunta sería ¿cuál es el grado adecuado de independencia? ¿Se es suficientemente independiente cuando la proporción de producto de terceros sobre el propio es de un 5%? Sea cual sea la respuesta, ésta es la ratio promedio del sector financiero español.

El conjunto de bancos y cajas construyen las carteras de sus clientes con un 95% de
producto propio. Bien es cierto que esta ratio varía según se analicen unas u otras entidades, pudiendo llegarse en algunos casos a invertir las proporciones y ser mayoritario el producto ofrecido por terceros frente al propio.

En cualquier caso es un proceso imparable. La presión de los mercados, cada vez más sofisticados, el crecimiento de la cultura financiera de los clientes y la llegada de las grandes gestoras internacionales, hacen cada vez más evidente la necesidad de contar con
verdaderos especialistas en la gestión. Gestoras de la categoría de Fidelity o JP Morgan comercializan sus productos a través de más de cien acuerdos con entidades financieras.

Pregúntese qué fondos de inversión tiene en su cartera y cuántos de ellos son de la gestora de bandera de la entidad financiera que le asesoró en la compra.

Ya saben lo que decía Darwin: «No sobreviven los más fuertes, ni tampoco los más inteligentes, sino aquellos que mejor se adaptan al cambio».

23 Dec

Arquitectura virtual y medidores láser

DSC00829 copy crop

Un hombre antes de actuar piensa o, si tiene largo experiencia, se deja llevar por sus reflejos que responden a implícitos conocimientos anteriores.

Cuando proyecta una obra de arquitectura que obedece a un programa, su mente, dueña ya de una memoria plena de imágenes, pone en juego su capacidad combinatorio para crear el cuerpo armónico y pertinente.

Por la belleza merece la pena vivir

La belleza que germina fresca es emocionante.

De ahí que nos intrigue su encuentro. Los arquitectos estuvieron siempre a la busca del talismán que les guiara hacia la respuesta.

Se escribieron tratados que, con apoyaturas matemáticas o geométricas, respaldadas empíricamente por las leyes de la naturaleza, aconsejaban con ingenio: La divina proporción, el número de oro, etcétera, marcan pautas desde el tiempo de las Pirámides, Herodoto, Pitágoras… Matila Ghica van señalando caminos que orientan pero no resuelven.

Las culturas crean, a lo largo de su proceso secular, piezas que componen el patrimonio construido y admirado de la humanidad: la vista aprecia el volumen, la luz  y la sombra, los matices del color, se ayuda del tacto en el disfrute sensual de las texturas; del oído en el recuerdo del viento sobre la obra, del olfato en el olor de los materiales orgánicos, madero, telas, alfombras, tejidos.

Patrimonio que se convierte en memorable para los cultos, los historiadores, y en inspirador para quienes sirven a su vocación creadora positiva.

Pintores, escultores y autores del arte grande: La Arquitectura.

Las experiencias derivadas de la contemplación directa de tales obras animan la sensibilidad diferencial de cada arquitecto que, al interpretarlas, irá creando su repertorio. Repertorio que todo vocacional aspira a enriquecer y a pronunciar en idioma propio e intransferible.

En él está el valor de su firma: la contribución a la historia de las imágenes; su trascendencia. La vida eterna quedaría demostrada por el universal deseo de alcanzarlo. Y la búsqueda de la belleza se repite sobre caminos a cuya meta no se llega; estará siempre más allá.

byt-416039_640Cuando nos situábamos frente a un papel en blanco ­tiempos aquellos­ nos sentíamos paralizados ante el vacío. Una cuadrícula bastaba para ponernos en marcha. El lápiz guiado por la intención iba dejando su huella. Huella única que, si negada, borrada, se perdía.

Los volúmenes que, tras un largo proceso, aparecían, resultaban en porte respetables: eran hijos de un lento desarrollo que, paso a paso, había impuesto su presencia.Desde la aparición de los ordenadores de diseño las imágenes desechadas se archivan, nada se pierde; aquella combinatoria entra en juego y permite innumerables variaciones que se ofrecen a la vista para ser juzgadas y, en su caso, aprobadas y disfrutadas.

El número de opciones se multiplica, y, en su selección pueden entrar condimentos, antes inasequibles.

En la memoria de nuestro socio ­el ordenador­ se acumula una extensa biblioteca de recuerdos, materiales, colores, matices, con los que tejemos nuestro proyecto que, además, se va dejando vestir, prenda a prenda y, si queremos, en presencia de nuestro promotor. Además, herrramientas claves en estos días como los medidores o niveles láser son de gran ayuda para los arquitectos.

Él se verá incorporado en la autoría y en el trato del cuerpo arquitectónico que desea, al que habrá acariciado con sus criterios. Naturalmente, el arquitecto resulta el mago prestidigitador que le abre campos inesperados y se los enseña. Hoy, las correcciones actualizadas, son inmediatas. Y esas estampas súbitas sugieren réplicas que animan nuestra fertilidad.

Como efecto final, nos acercamos al objetivo.

Objetivo mucho más refinado que cualquiera de los de ayer.Y, a pesar de tanta facilidad, la belleza se mantiene esquiva. Y el acoso cada día más intenso.A lo largo de los ciento cincuenta últimos años, la tecnología constructiva y la aportación de nuevos materiales a la construcción: el acero, hierro enriquecido, las transparencias de gran dimensión, el vidrio ensamblado, el hormigón armado, últimamente el titanio, etcétera, han permitido alardes que, por el asombro que causaban, satisfacían al protagonismo inevitable y, quizás, conveniente del arquitecto.

El rascacielismo, la verticalidad, es modo que, por sus efectos mercantiles ­sus m2, al estar en la altura, permiten ver lejos­ no decae. Pero la competencia no se contenta con la desmesura: pide algo más.

De nuevo acucia el enigma ¿dónde está la belleza?Las alas de los aviones, abiertas en espectaculares voladizos, vencen, con su elegante esbeltez al rozamiento de un aire que se intensifica en función de la velocidad creciente. La horizontalidad, predicada por F. Lloyd Wright, toma buena nota y orienta arquitecturas que quieren despegarse del suelo en flotación espacial.

Los automovilistas, observadores vertiginosos de extensos paisajes urbanos, aprecian volúmenes y el juego que entre ellos se desarrolla entre perfiladas siluetas.

A su marcha rauda no ven los detalles ni el pormenor, que desaparecen, para quedar reservados al observador cercano y atemperado que gozará de la exquisitez en los herrajes y de la limpieza de los encuentros.Verticalidad, horizontalidad, velocidad han generado una plástica arquitectónica, decantada a lo largo de un siglo, el XX.Pero la ciudad vuelve a recuperarse como escenario y salón del hombre que la vive y la pasea al ritmo sereno de nuestro pálpito.

Reaparece el deseo de primor, del descansado mirar sobre la guapeza. Cada día es mayor el número de visitantes de los museos de Europa, el más culto de los continentes y no precisamente de sus superficies nítidas, sino de las que se labraron en bajorrelieve.En todo este período evolutivo ­150 años­ hemos tenido que imaginar lo que resultaría de nuestros proyectos. La tensión se hacía dramática si el proyecto se materializaba lejos de nuestro centro de operaciones.

Mis primeras obras, que visitaba cada semana, me regalaban sorpresas gratificantes. Pero, a escala natural, en su paisaje definitivo, me sugerían detalles que se debían incorporar a su cuerpo permanente.

El proyecto seguía vivo hasta la culminación de la obra. Los precios contradictorios encarecían. El cliente pagano reñía y todos sufríamos.Hoy, aquel cúmulo de experiencias que se dilataba a lo largo del período constructivo, desde su origen en el primer croquis, se vive día a día, en el estudio propio, cuando sobre la pantalla de nuestro ordenador van apareciendo terminadas nuestras distintas intenciones. Las primeras, secretas, cuando, solos, nos medimos.

Ya, contentos, invitamos a los nuestros y, si recibimos su aplauso, a los futuros dueños. La aventura es continua. Y nuestra profesión con ella se ha hecho mas intensa, apasionante en la sustancia, divertida en los adjetivos.El motor de nuestra vocación nos empuja hacia lo nuevo, lo nunca visto.

La invención convierte al autor en figura.Una manera fácil de alzarse en semejante camino es poner la meta en lo que jamás alguien propuso: voy a hacerlo mal. En esa dirección se han expresado diferentes arquitecturas. El contraventor de las leyes de la gravedad que inclina una torre, de modo que su eje se distancie de la vertical, sufre, claro, el encarecimiento considerable de la estructura pero, por otro lado, logra que se la mire (mientras dura la sorpresa).

Y ¿cuánto costaría en términos publicitarios semejante atención? El autor de superficies epidérmicas insólitas, para cuya realización tortura al esqueleto estructural que las soporta, puede justificar su extravagancia si su obra resulta aclamada.

Pero ¿qué pasaría si tales ejemplos proliferaran?

Ni el Greco, ni Gaudí, ni Ghery, ni Eissenman   crean Escuela (G. a D.). Los dos últimos han podido materializar sus sueños gracias al ordenador.

Las imágenes que sus pantallas reflejaban, fieles en su virtualidad a lo realidad posible, sedujeron a sus promotores.

Pero ¿es éste el camino que ha de seguir la arquitectura liberada, gracias a nuestra computadora, de limitaciones anteriores? o ¿no estamos más que viviendo el sarampión de la puesta en juego de un extraordinario juguete?

El mercado, el máximo común divisor de las opiniones, dictaminará democráticamente.

Pienso que nuestro socio nuevo ­el ordenador tan traído y llevado­ nos permitirá profundizar en los infinitos caminos de la arquitectura lógica no suficientemente explorados.

Y, entre ellos, renacerá la variedad, tan propia de las diferencias naturales de nuestro planeta amigo, en réplica al recetario internacional impuesto por la prepotencia comercial de algunas latitudes.Esta nueva riqueza de la estética varia acentuará el valor de la peculiaridad que, por su distinta ­distinguida y diferente­ apariencia encandiló la curiosidad eterna de los humanos.

Hoy, cuando la velocidad ha reducido distancias, parece conveniente ofrecer en cada punto de nuestro orbe la belleza singular que ahí, justamente ahí, corres- ponde.

Y la versatilidad milagrosa de nuestro nuevo socio es la oferta generosa que el siglo XXI regula al talento.

17 Dec

Esculturas y dibujos muestran la faceta más íntima del arquitecto Santiago Calatrava

50f037bab3fc4b313d0000a1_godiva-house-empty-space-architecture_jm_casagodiva_042-1000x666

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró ayer la primera retrospectiva dedicada a los dibujos y esculturas del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.

Más de un centenar de obras desarrolladas en el campo de la experimentación formal, de investigación y búsqueda, en el que se expresan en toda su libertad y rigor las inquietudes estéticas del constructor, según explicó el director del museo, Kosme de Barañano.

Calatrava, quien duda de su capacidad creadora en este campo, confesó estar muy interesado en la reacción del público tras conocer esta selección.

El arquitecto valenciano de mayor proyección en el mundo, Santiago Calatrava, contempla ahora una parte de sí mismo en el IVAM.

2514237336_a7231b00b4_z

 

Esculturas y dibujos que, hasta el momento decoraban las paredes y rincones de su casa, ahora presiden la sala exterior del museo valenciano. Jamás pensó en ellas como parte de una exposición, sino más bien como otra forma de expresión artística más libre y no ligada a las necesidades físicas o a la exigencia funcional del objeto.

Se trata de más de un centenar de obras en torno a los principales paradigmas de su producción: equilibrio, movimiento, flexibilidad, suspensión, biomorfismo y, ante todo, cuerpo humano. Claves presentes en mayor o menor medida en toda su obra y que ahora organizan elocuentemente los objetos.Esta es la primera retrospectiva dedicada a los dibujos y esculturas del artista.

Hasta el momento su trabajo como ingeniero y arquitecto ha copado la atención de comisarios e instituciones. Sin embargo, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Arnaldo, se interesó por mostrar la cosmovisión de un «creador multiforme».

Íntimo recorrido

Veinte años de trabajo a través de 51 esculturas, 80 dibujos, 5 desplegables de gran tamaño y 15 cuadernos de dibujos. Un íntimo recorrido por la faceta menos conocida de Santiago Calatrava, aunque no por ello menos valiosa.

Una faceta que le ha permitido establecer un diálogo: «Entre mí y mí mismo y siempre con muchas dudas sobre mi capacidad para expresarme a través de la escultura y el dibujo», según explicó ayer durante la presentación. La muestra supone un gran estímulo para este artista que  se mostraba muy interesado en conocer y observar la reacción del público ante esta parte tan desconocida de su producción.

Según el director del IVAM, Kosme de Barañano, los dibujos muestran la habilidad técnica del arquitecto valenciano y cierto anticipo de sus creaciones arquitectónicas. Además son «expresión de emoción» de este creador valenciano, Premio Príncipe de Asturias de las Artes y conocido por sus grandes creaciones arquitectónicas, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, la estación del aeropuerto de Lyon o la Estación de Stadelhofen de Zurich.

Calatrava asegura que la arquitectura supone una «dimensión más potente y más fuerte en cuanto a la escala» pese a que es necesario entenderla como un arte y, en consecuencia también lo es la ingeniería. Así, en el dibujo se encuentra la «parte más íntima» y en la arquitectura su proyección.

Acompañado en la presentación por su esposa y su hija, el arquitecto e ingeniero destacó la influencia que desde muy joven han tenido las matemáticas en su creación, además de otras artes, como la música de Bach o de otros artistas como Eduardo Chillida, Pablo Picasso y el propio Julio González, que da nombre a la sede principal del IVAM.

La selección, que podrá ser contemplada hasta el próximo 26 de agosto, ofrece una visión global de sus esculturas y dibujos a través de cinco capítulos. «El ojo como canon» abre la exposición presentando este motivo que tan vital es en la obra del arquitecto, como se muestra en la escultura «Standing bird».

En «El espejo del equilibrio» se encuentran las piezas escultóricas en las que ensaya con «relaciones de equilibrio entre masas sometidas a empujes que alteran su sistema estático». «Sinergia. Formas y modulación de energías», «Máquinas biomórficas» y «El laboratorio de la levedad.

Movimiento y proporción» acogen las grandes piezas, las móviles, y retoman el tema planteado al comienzo de la exposición con la escultura «Winking eye», obra biomórfica que sinula el movimiento de un gigantesco ojo de latón que cierra y abre sus párpados.

23 Nov

La arquitectura ligada a las ciudades

Vitra_Design_Museum

Quiero partir de una realidad palpable: cada día es más fácil abrazar el mundo, estar en contacto los unos con los otros, casi de inmediato, lo que nos debe hacer pensar (pensando en los demás) y vivir (viviendo en los demás) de otra manera. Nos debemos todos a todos en el gran escenario de la tierra.

Cada forma de vida tiene sus propias raíces que deben ser respetadas.

Todas las identidades nos identifican. Esto puede ayudar a forjar espacios más habitables, fruto del encuentro de variadas culturas que, aunque distintas, jamás pueden estar distantes, si queremos que la paz anide en todos los lugares.

Esta pluralidad de expresiones culturales, que abarcan un amplio espectro de grafías vivas, se presenta como un fértil campo a tener en cuenta para que las convivencias convivan en civismo y las vivencias nos aviven una solidaridad más callada y real.

interior-design-332209_640Al igual que cuando nosotros decidimos cambiar de vivienda, prestamos atención a llevar consigo aquellos enseres que forman parte de nuestra vida, también debemos prestar especial cuidado a los entornos, a sus corrientes de pensamiento y de espiritualidad, que trascienden a través del arte.

Convendría, a veces, que reflexionásemos más sobre ¿cómo promover y valorizar el arte y la música de los distintos pueblos, su hábitat y arquitectura, para alentar una creatividad inspirada en el universalismo que hemos de aceptar?

Estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada en la asignatura de Restauración Arquitectónica, dentro del Laboratorio de Restauración Arquitectónica, nos dan ciertas claves situando la arquitectura ligada a los lugares. Ciertamente, en ocasiones, nos puede el afán destructor, activado por la especulación, antes que el de ahondar en el uso que tuvo ese espacio en el tiempo, para comprender costumbres y formas de vida.

El tema asignado a los estudiantes ha consistido en la propuesta de recuperación de un bello palacio renacentista del centro histórico y dotarlo de un nuevo uso.

La novedad de estos trabajos consistió ­en palabras del reputado catedrático de Restauración Arquitectónica de la universidad granadina, Francisco Javier Gallego Roca­ en la «relectura» de la manzana y en la proyección sobre la base, de los materiales y estructuras preexistentes, del carácter tipológico y morfológico, y de la compatibilidad entre la tradición y lo moderno. Sin duda, la arquitectura como arte y como ciencia está presente en todos los tiempos y partes, en todas las vidas y épocas. Conservar las raíces para reencontrar el sentido es una buena manera de hallarse.

Profundizar en la arquitectura del lugar es una acertada manera de descubrir el espíritu de las gentes a través de su historia, su formación ética y su mentalidad ordenada, para luego construir (o reconstruir) espacios habitables que nos impregnen de sosiego y libertad. En la herencia arquitectónica que nos ha legado el tiempo, se lee y se comprende el sentido del amor, el respeto por la vida, la esperanza por un mundo renovado. Necesitamos conocernos más para comprendernos mejor. Sólo se ama lo que se conoce. Los bienes culturales de la tierra, la más fructífera biblioteca de vida, son de todos y para todo el mundo; un patrimonio existencial que se debe conservar materialmente, tutelar jurídicamente y valorar éticamente para ligarnos más a los pueblos, poblarnos de versos y repoblarnos de belleza.

Es saludable para la poesía de la vida no sentirse ahogado en los espacios del aire, unir la estética a la ética y recuperar el asombro de tanto arte perdido por la propia indiferencia humana. Los cascos históricos de ciudades y pueblos, refrendan la mezquindad.

La sugestiva experiencia didáctica llevada a cabo por los universitarios granadinos, conlleva un profundo conocimiento de la situación a restaurar y una sagaz imaginación. De ahí su éxito que ha trascendido al puro localismo.

Una buena manera de trabajar en un mundo que cambia a toda pastilla. Ya se sabe que para reutilizar un edificio es preciso adentrarse en su verdadera naturaleza, también para reutilizar un mundo, cada día más devastado, es necesario introducirse (no adueñarse por la fuerza del poder) en su propia historia.

Aprovechando las energías ­como dice Gallego Roca­ que, en el caso de arquitecturas antiguas están relacionadas con la sedimentación de las culturas «construidas» y de sus experiencias constructivas, uno se encuentra delante de un auténtico espejo que nos invita a mirarnos por dentro y a vernos en los demás, para después reemprender con impulso el camino del goce desde la heterogeneidad de los diferentes territorios.

Es cierto que vamos de aquí para allá, pero a veces no nos detenemos a pensar. Todo se hace cada vez más a carreras, pero tal vez poco eficaz en términos de crecimiento y maduración, de construir edificios que nos edifiquen más en la vecindad y espacios que nos construyan más en el amor.

Por ello, todos los rincones y recintos han de ser admirados, porque la historia es la cátedra de la vida y, su arquitectura, el aire que nos alienta como alimento o nos embrutece como bestias. Todo depende de la senda tomada.