31 Dec

Casa Pasarela, el diseño de vanguardia llega al hogar

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Los diseñadores más prestigiosos del mundo se dan cita hoy y hasta el domingo en la feria Casa Pasarela. Una oportunidad única para que los profesionales y el público en general conozcan la vanguardia del diseño aplicada al hábitat íntimo de una casa. Así, Madrid se convierte, en unos días, en el centro europeo del diseño hogareño gracias a la mayor concentración de talento creativo.

La casa soñada es la casa con firma.

El diseño no es sólo un concepto limitado a las prendas de vestir; ha entrado también en nuestras casas. Por eso, la élite del sector mundial se ha instalado por unos días en Ifema. Tanto las 90 marcas de primera línea que se muestran, como sus creadores, llegan a este certamen con el objetivo de impulsar la competitividad de las empresas de la moda en el hogar, a través de la calidad y la vanguardia.

Casa Pasarela representa, junto con ARCO y Pasarela Cibeles, el  «tercer vértice » del triángulo de arte que coincide estos días, en el recinto ferial Juan Carlos I.  «La feria nace con vocación de presentar en Madrid la gama más alta de productos internacionales de vanguardia », explica Juan Ordax, creador y promotor del proyecto de Casa Pasarela.

«El diseño es un instrumento de las empresas para llegar al habitante, sobre todo, a los jóvenes, viajeros, cultos, que buscan una casa acorde con sus gustos y el mundo en el que viven », continúa. Más de 70 empresas venidas de todo el mundo han desplegado su oferta en los 5.000 metros cuadrados que ocupa el pabellón 5 de Ifema.

Casa Pasarela, estará abierta a los profesionales y al gran público, desde hoy hasta el próximo domingo. Por el precio de la entrada, 9 euros, el visitante podrá deleitarse con los diseños más vanguardistas aplicados a los diferentes espacios del hogar, con la presentación de productos exclusivos del mueble, baño, cocina, iluminación, complementos, textil o descanso.

Y es que, en esta muestra, será difícil no encontrar el estilo que define a cada uno.  «El diseño está implícito en cada objeto que decora nuestras casas. Pero, ¡ojo!, porque la vanguardia de hoy, será el clásico de mañana », puntualiza Ordax.

Los objetos de decoración con diseños vanguardistas se muestran como un atractivo regalo para los amantes del hábitat. Detrás de cada producto hay un creador, una persona que se ha anticipado a nuestros gustos. Alguien que ha puesto su  «apellido » a los objetos que encontraremos en Casa Pasarela. Por ejemplo, una alfombra de Javier Mariscal o una silla de Piero Lissoni. Incluso grandes nombres de la moda española como Modesto Lomba, Angel Schlesser, Roberto Torreta, Antonio Pernas o Jesús del Pozo se atreven a  «vestir » algunos rincones de nuestro hogar.

«Hasta hace unos años, la marca y el diseño en equipamiento para el hogar no eran factores de peso en la decisión de compra. Sin embargo, el progreso de la sociedad española les ha dado un protagonismo esencial », añade Ordax.

Parece que el público valora cada vez más esta apuesta y, por eso, trata de comprar productos de marca, algo casi inédito hasta ahora en el equipamiento de la vivienda. Hábitat Español. Las empresas españolas se suben al carro de la calidad, la firma y la moda en el hogar. Precisamente, esta apuesta es la que ha permitido a industrias muy representativas, como la del mueble o la cerámica, resistir el entorno de retroceso de la competitividad española, con una ligera bajada en sus ventas al exterior, pero con fuerte empuje en el mercado interno.

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Así, en el caso de, por ejemplo, el sector del hábitat, las empresas nacionales y europeas encuentran una fuerte competencia en algunos países asiáticos como China, India o Pakistán, con diferencias de precios entre un 50 y un 70 por ciento, que no cuentan, sin embargo, con el valor añadido de la calidad y la protección al trabajador. Jornadas Especializadas.

Aparte de la visita obligada a los stands de la feria, el visitante que quiera informarse sobre la cultura del diseño en la casa lo podrá hacer si asiste a cualquiera de las jornadas especializadas que se van a celebrar.

Estarán los mejores profesionales del sector en el ámbito nacional tanto en diseño gráfico, como en industrial.

Recientemente, se ha constituido la Asociación de Diseñadores de Madrid, que se va a presentar de forma oficial en la celebración de Casa Pasarela y, del que algunos de sus componentes, serán los encargados de dar o moderar las ponencias.

 

15 Dec

Más que interiorismo

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Nacía hace cien años en Guadalajara (México) Luis Barragán.

Ahora, al principio del nuevo milenio, la celebración de su centenario obliga inexcusablemente a volver la mirada hacia aquel arquitecto único, muy especial, que prefería «el abrigo de los muros a la intemperie de los ventanales».

Barragán, que fallece en 1988, había conseguido en 1965 traspasar la frontera del norte y de paso obtener un gran prestigio internacional mediante su colaboración con Louis Kahn en el Salk Institute.

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Posteriormente la exposición organizada por el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) en 1976 y la concesión en 1980 del Premio Pritzker ­en su segunda edición­, llevarán a Barragán a convertirse en el arquitecto de culto que es hoy en día.De ahí, que esta efeméride nos brinde una ocasión de lo más oportuna para reflexionar sobre la trascendencia de su legado.

Por una excesiva simplificación, Luis Barragán corría el riesgo de convertirse en el simbólico «enfant sauvage» de una cierta arquitectura indigenista: más cercano a esa edulcorada retórica que suele acompañar a la literatura fácil ­los adjetivos que más se utilizan al describir la obra del arquitecto mexicano suelen ser «poético» y «luminoso», o lo que es aún peor: ambos juntos­, que al hermetismo sutil y sereno, y desde luego más cercano en espíritu al espacio reflexivo que suelen representar nombres como Chirico, Mendelshon o Asplund.

Sin duda, a esta confusión contribuyó tanto la famosa exposición del MoMA, como su aún más conocido catálogo. Una celebración donde Emilio Ambasz oficiaba como comisario y responsable (arquitecto, por cierto, que en la actualidad prefiere no hablar en público sobre la obra de Barragán, dada las complicaciones legales que dicha muestra ocasionó frente a los herederos del colega mexicano).

Bien es verdad que dicha presentación fue memorable en muchos aspectos ­sin ella Barragán probablemente no hubiese alcanzado el reconocimiento actual­, pero lo cierto es que se limitaba a recoger únicamente siete proyectos y que en el catálogo se presentan dentro de una estética demasiado condescendiente con el gusto norteamericano: excesos de colorido en las reproducciones, decididamente más próximas a la estética del technicolor que a la realidad; cierta tendencia a la presentación escenográfica ­las fotografías de la Capilla de las Capuchinas Sacramentarías (1955)  parecen sacadas de una representación de «Diálogo de Carmelitas»­.

Pero sobre todo, la práctica ausencia de documentación gráfica mediante planos de planta, alzado o sección, terminaba por colocarla peligrosamente en el insuficiente mundo de las revistas de interiorismo.Hasta cierto punto aquel error no deja de ser comprensible. Inconscientemente permitía que la indiscutible resonancia intimista de una labor tan exquisita como llena de colorido terminase por ocultar la preocupación por un modo de construir arquitectura.

En cierta medida, era ese rechazo por aceptar lo elemental como lenguaje arquitectónico y su declarada voluntad de renuncia frente a lo innecesario, lo que hasta el momento no nos dejaba asumir la compleja reflexión que esconde la obra de Luis Barragán.

En los muros, los tapiales y las cuadras de Barragán seguramente hay que buscar otra forma de resistencia ante el avance de la desaforada tecnología del mundo moderno y no tanto una forma de entender cómo la evolución puede afectar al uso de lo tradicional. Un testimonio que, gracias al maestro mexicano, nos ayudó a celebrar, por primera vez con tintes abrasadores, el ya casi olvidado ceremonial de la inocencia.